Australia sigue ardiendo

Australia sigue ardiendo

Australia sigue ardiendo

Australia tiene varios apodos, uno de ellos es “El País con Suerte” (The lucky country). Este apodo proviene de un libro escrito en 1964 por Donald Horne. Lo interesante es que en general se utiliza esta frase con un carácter positivo, cuando en el libro el contexto es negativo.

Horne escribió que “Australia es un país con suerte gobernado por personas mediocres que comparten esa buena suerte”. Si bien Australia muestra unos índices macroeconómicos envidiables y las ciudades principales figuran generalmente en lo alto de los rankings de mejor calidad de vida, los incendios que están destruyendo actualmente parte del territorio australiano son una muestra de la veracidad de la opinión de Horne. Y es que los líderes políticos australianos no están a la altura de las circunstancias.

Mientras Scott Morrison, el actual Primer ministro, se va de vacaciones a Hawai y continúa negando el efecto del cambio climático, el número de muertos por el incendio es de 23 personas y más de 480 millones de animales (según estudios de la Universidad de Sydney).


Más de 6 millones de hectáreas quemadas

Desde septiembre se han quemado más de 6 millones de hectáreas, una superficie equivalente a la suma de la extensión total de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco y se han destruido más de 1.500 casas.

Los dos partidos políticos más importantes, los liberales y los laboristas, reciben generosas donaciones cada año del lobby de las empresas del carbón, lo que explica la inacción en el área del cambio climático.

Australia actualmente ocupa la posición 57 del Climate Change Performance Index. Es tan poderoso el lobby de empresas del carbón que en los últimos años ha conseguido cambiar dos primeros ministros (Australia es una democracia parlamentaria, por lo que no hay presidente, el primer ministro es elegido por el partido que tiene la mayoría en la Cámara Baja del Parlamento).

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